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  • Fátima Sancho

DEJA DE PROCASTINAR

Yo he sido siempre una gran procastinadora. Me encanta dejar todo para después. Lo malo es que "después" muchas veces no llega... Siempre he pensado que lo que me pasa es que soy vaga o perezosa (que lindezas nos decimos...) pero la realidad es que lo que estoy evitando es el miedo al fracaso. Prefiero no hacer algo que hacerlo y fracasar. Pero... ¿qué es fracasar? En mi caso es el miedo a la crítica, a no gustar, a hacer el ridículo, a no ser perfecta... y entro en tal bucle de dudas, idas y venidas y subidas y bajadas que al final no lo hago. Y debajo de todo esto está otro miedo todavía mayor: el miedo al rechazo. Porque el fracaso llega siempre a través de los ojos de los demás. Y el miedo al rechazo es muy profundo y muy primitivo. No hace mucho, si el clan nos rechazaba, moríamos. Y hemos aprendido que procastinar nos "salva" del peligro.

El primer paso para dejar de procastinar es saber qué miedo se esconde ahí debajo. Una vez que lo vemos es como pillar a un niño haciendo una travesura... ¿en serio tengo miedo a que me rechacen?


También es importante cambiar el discurso mental. Quitar todos los "tengo" y "debo" y cambiarlos por "quiero" y "elijo". Cuándo hacemos algo porque lo elegimos y lo deseamos el camino es mucho más fácil y agradable.


Y por último, una vez que hemos realizado eso que estábamos procastinando, vamos a darnos una recompensa. Como hacemos con los niños, "cuándo recojas tu habitación puedes salir a jugar". No es lo mismo decir voy a ver dos capítulos de la serie y luego me pongo que ponerse y después ver la serie. Primero porque nunca son dos... cuándo empezamos a procastinar entramos en bucle y de dos capítulos pasamos a terminarnos la temporada... Y segundo porque no estamos realmente disfrutando de la serie sabiendo que tenemos algo pendiente. En cambio cuándo nos damos una recompensa que sabemos que nos merecemos disfrutamos de verdad.

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© 2020 by Fátima Sancho Life Coach