Algunos testimonios...

"Ahora entiendo que la comida es mi manera de calmarme, de gestionarme, de darme amor en momentos difíciles... y desde esta nueva perspectiva, ya no siento culpa ni remordimientos y puedo tomar las acciones correctas para aprender a cuidarme de otra manera".

"El control, la auto exigencia y el perfeccionismo me llevaban a comer de manera compulsiva. Ahora me siento liberada. Sé que tengo mucho trabajo por delante pero por fin tengo las herramientas para empezar un nuevo camino."

"Ahora entiendo que mi manera de comer es solo el resultado de lo que esté pasando por mi mente, y que primero se arregla ahí. Ahora me hace ilusión no el adelgazar sin más, sino el ser una persona que se cuida y que esto (y no estar super delgada) es lo que me hace estar segura de mi misma. Porque cuando pienso en ser “una persona que se cuida” tengo muchos más caminos por los que llegar."

"Al poco tiempo de empezar a trabajar contigo empecé a hacerme preguntas sobre mi conducta y actitud con la comida para intentar llegar a la raíz. Me di cuenta, que la comida se había convertido en mi respuesta por defecto y también en el centro de mi vida. Y descubrí, tristemente, que no cuidaba muy bien de mí misma. Lo hacía desde un lugar equivocado, como una madre que solo regaña y castiga a su hija en vez de ser protectora y compasiva. No era la relación con la comida lo que tenía que cambiar, era la relación conmigo misma. Todo ha mejorado desde entonces.

"Gracias por escucharme y acompañarme en este camino en el que tanto he aprendido. Siempre que intentaba hablar con alguien de mi relación con la comida me sentía incomprendida y juzgada. Ha sido liberador poder hablar de ello y conectar con todo el sufrimiento que había debajo. Ahora sé que la comida no es más que una válvula de escape en mi vida y que lo que tengo que "arreglar" no está en la comida, está en mí."