"Si el hambre no es el problema, la comida no es la solución"

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Me he pasado más de la mitad de mi vida a dieta. Las he probado todas (y cuando digo todas son TODAS). Cuanto más rápidas, restrictivas y milagrosas eran, mejor. 

Estar siempre a dieta era vivir en un permanente conflicto. Siempre negociando conmigo misma lo que podía y no podía comer. Solo había dos tipos de alimentos: los prohibidos y los permitidos. Llegó un momento en el que todo giraba en torno a la comida. Y por supuesto, siempre con la culpa, la vergüenza y la baja autoestima a cuestas. 

 

Pasaba de dietas super estrictas a atracones monumentales. De atracones monumentales, a dietas super estrictas. Y así año tras año. Era como estar atrapada en una rueda de hamster que yo misma ponía en marcha (aunque entonces no lo sabía...)

Todo empezó a cambiar cuando me di cuenta de que el problema no era la comida, era mi relación con ella. Eramos como una pareja tóxica que se quiere y se odia a partes iguales. Todo ese control que estaba ejerciendo sobre lo que comía o no comía me estaba llevando al descontrol y a los atracones y me había cargado la relación con mi cuerpo y conmigo misma. 

 

En este proceso, aprendí a observarme, a conocerme, a trabajar en mí y, algo muy importante, a dejar de juzgarme. Y, poco a poco, empecé a dejar de obsesionarme con la comida y con las dietas y aprendí a cuidarme desde el lugar correcto. Un lugar mucho más amable y menos autoexigente. 

Una de las cosas que hice en mi nuevo camino fue formarme como coach y, cuando llegó el momento de pensar a quien me quería dirigir, lo tuve claro. Quería convertirme en esa persona con la que me hubiera gustado hablar cuando mi relación con la comida limitaba tanto mi vida.  

Puedes conocerme un poco más escuchando mi

¿Te pasa?

Estás harta de vivir "a dieta".

Sabes perfectamente cómo te gustaría comer, el problema es que no eres capaz de hacerlo.

Comes para gestionarte emocionalmente: cuando estás triste, cansada, aburrida, sientes miedo, incertidumbre...

La comida ocupa demasiado espacio en tu cabeza. 

Utilizas la comida para premiarte y/o castigarte.

Tu relación con la comida limita tus planes y tu vida social.

Piensas en modo "todo o nada".

Tiendes a dejar las cosas para más adelante. 

Te das atracones y luego te sientes avergonzada y culpable.

 

Quieres cambiar tu relación con la comida para dejar de sufrir, no para adelgazar.

Si la respuesta es SI, sé perfectamente como te sientes.

¿Cómo puedo ayudarte?

Lo primero que quiero que sepas es que no soy nutricionista, ni coach nutricional. Es decir, no soy experta en alimentación ni voy a decirte que tienes o no tienes que comer. Estoy segura de que, a estas alturas, ya lo sabes...

Mi trabajo es acompañarte a que descubras qué se esconde detrás de tu forma de comer y por eso no me centro en la comida, me centro en la conducta.

 

Si lo que necesitas es dejar de sufrir por culpa de tu relación con la comida, me encantará acompañarte en este camino. Un camino de autoconocimiento en el que vas a aprender muchas cosas sobre ti más allá de tu relación con la comida.

Porque, si algo he aprendido de mi propio proceso y del de las mujeres que han confiado en mí, es que nuestra forma de comer no es más que un reflejo de nuestra vida.

Una sesión de 30' para conocernos y valorar la posibilidad de empezar a trabajar juntas.

Gratuita y sin compromiso.

 
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